Una planta que no puede parar obliga a migrar por proceso de negocio, no por sistema. La coexistencia dejó de ser un problema y pasó a ser la estrategia.
Productora de salmón con faenamiento continuo y plantas en el sur de Chile. Operación de 24 horas los 7 días: cada hora sin interfaces significa producto detenido en línea y despachos que no salen.
La base instalada corría sobre SAP PO 7.5 con múltiples interfaces productivas: EDI con cadenas de retail internacionales, facturación electrónica, integración con el sistema de gestión de bodegas y replicación de maestros hacia S/4HANA. El mantenimiento estándar de PI/PO termina el 31 de diciembre de 2027 y la extensión pagada encarece el soporte de forma relevante. El proyecto no era opcional, era una fecha.
La decisión que definió el proyecto no fue técnica: fue aceptar que PO e Integration Suite iban a convivir durante varias semanas y diseñar el corte por proceso de negocio en vez de por sistema.
La alternativa habitual —migrar todo y cortar en una ventana— era inviable sin parada. En cambio se agrupó por proceso: primero las interfaces de menor criticidad y sin contraparte externa (maestros internos), luego logística, y al final EDI y facturación electrónica, que son las que tienen terceros involucrados y las que más duele equivocarse.
Durante la coexistencia, PO siguió siendo el punto de entrada y derivó tráfico hacia Integration Suite por proceso migrado. Eso permitió revertir un grupo completo en minutos si algo salía mal, sin tocar los demás. La reversión nunca se usó en producción, pero su existencia fue lo que permitió avanzar rápido.
Inventario real de interfaces contra tráfico observado, no contra documentación: una parte de las interfaces declaradas no había procesado un mensaje en más de un año y se dio de baja en vez de migrarse. El resto se reconstruyó en iFlows con manejo de errores explícito —reintentos con backoff y subproceso de excepción común— en lugar de replicar el comportamiento implícito del PO original. Cada grupo se ejecutó en paralelo en ambas plataformas durante varios días comparando salidas antes de cortar el tráfico.
Los iFlows migrados quedaron operativos en Integration Suite dentro del plazo comprometido, sin una sola parada de producción y sin incidentes reportados por las contrapartes EDI durante el corte. Se retiraron varias interfaces obsoletas que igual se estaban manteniendo. El cliente quedó con manejo de errores homogéneo y con trazabilidad de mensajes que antes no existía.
En un entorno sin ventanas de parada, la coexistencia no es una etapa que hay que acortar: es la herramienta que hace posible el proyecto. Lo que hay que diseñar bien no es el corte, es la capacidad de volver atrás.
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